martes, 19 de octubre de 2010

La realidad de las redes sociales: la privacidad.

Empieza a ser muy cansino. No sé ya cuántas veces he leído una noticia parecida a la que sale hoy en la que se habla de que Facebook cede datos de usuarios a terceros para lo que sea, publicidad o base de datos. Durante el año o dos que llevo en Facebook no hago más que leer una y otra vez noticias idénticas o del estilo: no respetan la privacidad, ceden datos, follones por, cambios de términos y políticas e historias para no dormir a raíz de las redes sociales.

Siempre leo muchísimos blogs y artículos de opinión donde se intenta de todas las maneras habidas y por haber, demonizar desde el mismo Facebook hasta todas las redes sociales en general. Hace poco, por ejemplo, Javier Marías escribía sobre las redes sociales. Y XL Semanal también hacía lo suyo en un artículo hablando de la incapacidad de olvido de internet. Son dos artículos que resumen muy bien las posturas habituales que se pueden encontrar sobre este mundo al que pertenecemos todos.

Yo misma estaba preparando desde hace tiempo (ya lo terminaré) una entrada sobre cómo usar Facebook, en lo que a privacidad se refiere, porque me di cuenta que hay muchas personas que cometen el verdadero Mal que causan la mayoría de este tipo de noticias: la ignorancia sobre el funcionamiento de la página. Y por supuesto, la ingenuidad.

Tanto en el artículo de Marías, como en el del Semanal se habla de una costumbre mucho más habitual de lo que me parecía a mí: la de pregonar a los cuatro vientos nuestra vida en la red. Hay personas que realmente lo hacen de forma libre y voluntaria: decir qué hace en cada momento, que piensa, donde está, donde come y duerme, con quién, publica fotos... etc.
El error de Marías es creer que todo el mundo lo hace porque no es así. Hay absolutamente de todo en todas las redes sociales. El error del Semanal y de la mayoría de quienes opinan lo mismo es que los datos que se supone que son conseguidos por otras empresas y por los recursos humanos de otras, no se consiguen fácilmente así como así: es que la mayoría están disponibles al público. Es como lo último de Google, el recogimiento de datos wifi que dicen que ha cogido a la vez que trabajaba para el Street View. Que son muy malos por no decir nada pero claro... pocos dicen que tenían unos motivos y que obviamente no tienen culpa de que haya gente con sus redes wifi abiertas. Que los hay, si no, que pruebe cualquier a conectar a un wifi ajeno. De seguro que encuentra alguna abierta a la que engancharse.

Pues con las redes sociales ocurre tres cuartos de lo mismo. Tanto Tuenti, como Facebook y Twitter (y todas las habidas y por haber) tienen una configuración de privacidad en la que puedes decidir qué se ve de tu perfil, quién lo ve, quién te escribe y te puede añadir como amigo. En el caso de Twitter puedes desactivar la opción de la geolocalización y ocultar tus tweet a quiénes no sean tus seguidores...son muchas, muchas opciones y herramientas para que sencillamente, aunque estés en la red, hagas como que no estés y que sepan de tu presencia los que a ti te interesen.
Por eso, cuando salen todas esas historias para no dormir, de fotos comprometedoras, comentarios, mensajes, entradas de blog... esas cosas que comentan el artículo del Semanal me pregunto siempre ¿realmente es así la historia? ¿de verdad es tan fácil acceder a nuestros datos como cuentan? Al menos, en el caso en que cuentan de los Recursos humanos de empresas, no. Mejor dicho, pueden pero porque la gente lo permite, como digo.

Hay quienes, no sé si por ignorancia o pereza que mantienen su perfil abierto a todo el público, fotos incluidas (porque hay quién tiene visible su muro de comentarios pero no las fotos). Sólo hay que ir saltando, de perfil en perfil en Facebook para darnos cuenta de la cantidad de personas que no tienen configurada su privacidad y tienen visibles datos que pueden ser sensibles por cualquiera con un poco de mala sangre. O precisamente, por los Recursos humanos de una empresa.
De hecho hay algo muy criticable de Facebook, porque eso sí es culpa de ellos, que es la mala costumbre de no avisar siempre cuando hay cambios en la configuración de privacidad. Cambios pequeños pero relevantes porque habitualmente, por defecto, la opción está activada... para que algunos datos sean públicos. Hace unos meses se filtraron y recopilaron los datos de más de 100 millones de usuarios por una opción que hasta yo desconocía, localizada en la configuración de aplicaciones, por la que tu perfil se hacía público en un buscador externo. Sí, forma parte de la configuración de privacidad de mi cuenta... pero lo lógico sería, después de haber cambiado las políticas de privacidad por diferentes noticias al respecto, que viniera desactivada.
Pero no, al parecer es más conveniente dejarlo así porque hace muy poco, revisando un punto de la configuración, descubrí una opción nueva, desconocida (en realidad, no tanto, sabía de ella por blogs... pero no por Facebook) que también venía activada por defecto como que lo hiciera público: la famosa geolocalización. Para pesar de todos los que critican a la red, por lo demás, está todo de nuestra mano y elección, decir qué se publica y qué no.

Quién tiene experiencia con las redes sociales lo sabe y siempre mantengo cierto escepticismo con muchas de esas noticias que llegan, conociendo la afición en muchos sitios y sobretodo en este país, a demonizar lo nuevo y casi siempre, sin conocerlo. ¿Qué Facebook vende datos a terceros? No lo niego, muchas veces su publicidad (en forma de pequeñas ventanas en una columnas a la derecha) puede llegar a ser acertada y concreta. Si de verdad lo hace y lo hace a empresas de publicidad ¿qué tiene de malo? ¿No nos bombardean a diario por televisión con anuncios y más anuncios o de spam por correo, a cual más desacertado? Si se hiciera bien, la publicidad podría dar un gran salto, al ser menos intrusiva y más útil.

Por otro lado, en casos distintos como el mencionado arriba, el último sobre terceros por culpa de aplicaciones... dejo de muestra, esta pequeña captura de pantalla.



Cuando pruebas por primera vez una aplicación de lo que sea (en su mayoría juegos) SIEMPRE y repito SIEMPRE te preguntan si les das permiso y te advierten de que accederán a tus datos. Por tanto, al respecto de esa noticia, muy criticada en el enlace de Genbeta... ¿y ahora qué? ¿Nos echamos las manos a la cabeza y decimos qué malos los de Facebook, qué malos los de Zynga? ¿Y nosotros que lo permitimos desde un principio qué? Además, volvemos a lo mismo. Desde siempre, en la configuración de privacidad, se pueden bloquear las aplicaciones y sus solicitudes relacionadas. Por lo que dejemos de ser tan hipócritas y admitamos nuestra parte de culpa en todas estas historias.

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